Mi huella

Asumámoslo, las relaciones son complicadas

Ro Venegas
Escrito por Ro Venegas

Las relaciones son complicadas. Eso es un hecho que no podremos cambiar. Es así y las papas son ‘asás’. ¡Ea!

Pero, una vez que ya somos conscientes de que las relaciones son complicadas, ¿arriesgarse o no? Ahí está el dilema.

Vivimos en un tiempo en el que los sentimientos vienen y van, o tienen que ser de contrabando, para no asustar. Parece que es más importante echar el rato que pasar el tiempo (que no es lo mismo, porque echar el rato es cuando no tienes otra cosa que hacer y pasar el tiempo es cuando algo te apetece de verdad, que le pones ganas). Da la sensación de que hay que aparentar no tener corazón.

De un tiempo a esta parte muchos amig@s me cuentan sus amores y desamores, subidas, bajadas… Bueno, siempre me los han contado pero ahora coinciden muchas cosas entre personas diferentes de lugares muy distintos y con personalidades completamente opuestas.

Yo siempre llego a la misma conclusión y es lo que intento transmitirles, las relaciones son complicadas. Y en este caso me refiero a las relaciones de pareja, pero cualquier tipo de relación entre personas, es un lío. ¿Quién no se ha peleado con sus padres porque no le comprendían o ha llorado a mares porque ha perdido a un amigo?

¿Sabéis qué complicado es estar interesado en alguien de la misma forma en la que ese alguien se interese por ti? Siempre uno de los dos da más, menos, o lo que sea, pero en el mismo punto… ¡Madre mía!

Todo esto viene porque he tenido dos conversaciones con dos amigos muy amigos.

Uno de ellos está entre un cúmulo de relaciones raras que se entremezclan y se suceden una tras otra y vuelta al pasado. Y siempre tiene la misma suerte que un mosquito pegado a una tela de araña. Así que termina por caer en el pasado, total, ya sabe lo que se va a encontrar, es cómodo.

Primera mentira: Más vale malo conocido que bueno por conocer. Me niego, no traguéis con eso, ¿por qué va a ser mejor algo malo que algo bueno? No tiene ni pies ni cabeza. Lo malo conocido lo dejamos atrás porque no nos encajaba, no era lo que buscábamos, no nos divertía o, simplemente, había algo que no cuadraba con nuestras necesidades. Que alguien te puede querer mucho, a su manera, pero si no te quieren como tú necesitas que te quieran, apaga y vámonos.

Si las relaciones son complicadas, las rupturas lo son todavía más. Es complicado cerrar capítulos de historias que han significado algo para ti, da igual que dejes, te dejen o sea algo acordado. Por eso, escribir los finales de los libros es la parte más difícil, acabe como acabe, es casi imposible contentar a todos en la parte final. Pero… Ya sabes cómo ha acabado. Sé fuerte, sé valiente y no des pasitos hacia atrás. No te ancles al pasado ni lo lleves a cuestas. Acuérdate de lo bueno, aprende de lo malo y sigue caminando.
Disfruta el momento, aunque las relaciones sean complicadas

Mi segundo amigo me contaba hace un ratito su relación actual. Una chica estupenda, eso sí, siempre cansada. Su plan perfecto es estar en casa acurrucados viendo alguna serie. Y cuando él la invita a conocer a sus amigos, ella se va por las ramas para no tener que ir.

Que quede claro, no deberíais estar con alguien a quien no le interese conocer a vuestros amigos, ni quiera salir a divertirse con vosotros. Y, me encanta ver series pero… Mejor lo hacemos cuando ya llevemos un tiempo juntos y hayamos quemado la ciudad. O algún día que estemos de resaca o llueva, pero no por norma. De hecho, ¡fuera las normas! ¿Por qué no dejamos de crear hábitos? Cuando algo se convierte en obligatorio la relación se vuelve monótona y se pierde la magia. ¡No perdáis la magia!

Claro, después de eso me puse a darle vueltas

Vale, las relaciones son complicadas pero, ¿no las complicamos más nosotros?

Con lo sencillo que debería ser conocer a alguien, contarle lo que te gusta, lo que te disgusta, tus metas, tus objetivos, tus logros conseguidos y todas las veces que has metido la pata. No que a veces hay gente que crea tácticas… ¡Qué pereza! Si yo tuviera que estar pensando si escribir, hablar o no con tiempos y elucubraciones, creo que me volvería majareta. Muchas veces te encuentras con personas que son un galimatías. Cuando, por fin, podrías encontrarle algo de sentido, te cansas antes de haber empezado.

Creo firmemente que cada uno tiene que ser como es. ¿Eres intenso, pasota, tranquilo, optimista, vergonzoso, callado…? ¡Que lo vean! Ninguna forma de ser es mejor que otra y tienen que quererte como eres.

Pero vuelvo a la mentira número uno, ¿deberíamos conformarnos con lo malo conocido? ¿O quedarnos solos por miedo a enamorarnos y luego pasarlo mal?

Yo tengo una norma en mis relaciones, lo que surja será bienvenido SIEMPRE QUE SEA DIVERTIDO (ojo, que el “siempre que sea divertido” es lo importante, en una relación, que puedes llamar como quieras, amigos, no novios, coleguis… Tienes que estar a gusto), porque cuando piensas en una relación y pesa más lo malo que lo bueno, te ahogas en ella, no lo pasas bien, se vuelve monótona, le das muchas vueltas a la cabeza o cualquier sucedáneo… Cierra la puerta y echa la llave, no hay más.

La vida es corta y la felicidad es lo más valioso que tendremos en ella. ¿Para qué perder el tiempo? Si algo no te gusta, cámbialo (y esto es aplicable a cualquier aspecto de la vida). No te quejes, no te estanques, no pares y no llores nada más que 5 minutos cada vez (pasados esos 5 minutos sólo conseguirás tener los ojos hinchados y que te duela la cabeza).

No temas a lo desconocido, el amor no es malo, sólo incontrolable y todo lo que no podemos controlar nos asusta. Atrévete y salta.

¿Quién lo ha escrito?

Ro Venegas

Ro Venegas

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